Sí a la sostenibilidad, No a las “fake news”

Una avalancha de noticias falsas en torno al aceite de palma acecha de nuevo.

GUERRA COMERCIAL. Otra batalla comercial que, por enésima vez, se desata contra los productores de aceite de palma.

Subscríbete a nuestra Newsletter

En el caso de Italia, lo que nos preocupa a los ciudadanos, más allá de las clásicas fake news (“el aceite de palma sostenible no existe”, “el aceite de palma contiene sustancias altamente cancerígenas”), es el hecho de que los medios de comunicación se hagan eco únicamente de noticias vertidas por periodistas y expertos favorables a Santoni. Son los enemigos de la diversidad. Y es precisamente el temor a lo plural, como por ejemplo, a que multinacionales y consumidores puedan disfrutar libremente de productos que contienen aceite de palma entre sus ingredientes, lo que enerva a estos oráculos vivientes. Enarbolan la bandera de lo que a su parecer es “saludable” sin atender a hechos constatados.

Muchos estudios e investigaciones de prestigiosas publicaciones científicas han negado que exista una vinculación directa entre el aceite de palma y la aparición de cánceres o enfermedades cardiovasculares.

Prueba de ello es que, el propio Istituto Superiore di Sanità (ISS) italiano, en respuesta a una consulta hecha por su Ministerio de Sanidad, confirmó que no hay evidencia científica que constate que el consumo de aceite de palma sea dañino para la salud o que, como fuente de ácidos grasos saturados, tenga un impacto negativo en la salud o una mayor incidencia en la aparición de enfermedades cardiovasculares que otras grasas con porcentajes similares de grasas mono o polinsaturadas.

Una vez más, queremos poner de manifiesto que la Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria (EFSA) jamás ha confirmado que el aceite de palma y la aparición de tumores estén relacionados entre sí. No obstante, sí ha indicado que existe un umbral diario de tolerancia a ciertos contaminantes que derivan de los procesos de elaboración de los aceites y las grasas vegetales, incluido el aceite de oliva, si el tratamiento no es el adecuado. Aún más, la Comisión Europea ha expedido una norma que establece los límites de ésteres glicidílicos de ácidos grasos en los alimentos (GE) y en breve hará lo mismo con los límites de los ésteres de 3-MCPD (3-monocloropropanodiol). Por tanto, ante la aparición de límites legales para todos los ingredientes, el consumidor estaría sobradamente protegido por las autoridades de control y no se justificaría la existencia de evaluaciones arbitrarias o de carácter discriminatorio.

POPULISMO La manera recurrente y sistemática en que se han sucedido los ataques a este ingrediente durante el mes de octubre está puesta en entredicho.

Nuestras investigaciones científicas y los esfuerzos que estamos empleando en hacer divulgación de rigor están acorralando, a pesar de su resiliencia, a los que se encargan de extender calumnias en los medios de comunicación.

Los argumentos contra el aceite de palma son débiles y fácilmente desdeñables. Es suficiente con leer algunos de nuestros estudios o artículos e investigaciones que hemos publicado y que hacen mención a trabajos elaborados por personal médico y nutricionistas de alto prestigio, así como de personalidades reconocidas en el mundo de la sostenibilidad.

Quizá, aquellos que promueven las noticias falsas, no saben (o pretenden no saber) que el aceite de palma es el cultivo más sostenible y el que cuenta con una cadena de suministro totalmente certificada. Es el cultivo con mayor producción por hectárea: 3,8 toneladas frente a las 0,8 del aceite de colza o las 0,7 del de girasol. Además, goza de la mejor valoración del ciclo de vida.
La mayoría de la gente inmersa en la batalla contra el aceite de palma no se basa en el método científico.

La discriminación a la que se somete a este aceite responde a motivaciones puramente ideológicas y de índole comercial. Hacen uso de la famosa etiqueta “sin” que, desde hace años, se emplea en las campañas comerciales o en los envases de los productos alimentarios para justificar una mayor calidad. Es una estrategia publicitaria peligrosa para el consumidor ya que, bajo la apariencia de informar, lo que hace es engañar.

Por tanto, les recordamos que tomar partido por el boicot al aceite de palma no contribuye a la mejora de las cadenas de suministro ni promueve la sostenibilidad. Ninguna otra cadena de suministro de aceites vegetales ha alcanzado en los últimos años los niveles de certificación y sostenibilidad propios de la del aceite de palma. Por esta razón, una oposición tan fuerte hacia este ingrediente parece responder más a razones de índole política, no ética.

Es importante ceñirse a la verdad de los hechos. La cadena de suministro del aceite de palma ha contribuido al bienestar de millones de personas, a reducir los niveles de desigualdad y de pobreza así como a garantizar el desarrollo y la educación. Una cadena de suministro que esté bien planificada y gestionada puede proporcionar mejores ingresos y empleo, fomentando la inversión en servicios innovadores e infraestructuras al tiempo que se elabora un ingrediente de gran calidad.

¿Por qué una fake news contra el aceite de palma ha alcanzado semejante magnitud? No nos importa. Lo verdaderamente relevante por nuestra parte es restablecer el foco en los hechos constatados y en el método científico.

For Free Choice aims to promote scientific information and method in public discourse. For Free Choice also defends consumers’ choice rights against the smear and demonizing campaigns which aim to confuse them and benefit specific interests.