Los europeos no confían en sus políticos

La Fundación BBVA ha publicado el Estudio Internacional de Valores 2019. Este estudio recoge datos para los cinco países más poblados de Europa: Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y España. En él también se analiza el marco de valores y actitudes predominantes en la sociedad, así como el sistema político y sus interacciones entre instituciones, políticas, y percepciones, valores y actitudes de la población.

A continuación, nos centraremos, de los múltiples temas que se tratan en el informe, en la visión de la sociedad española sobre el sistema político y democrático actual.

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Sorprendentemente, en la calificación del funcionamiento de la democracia en cada país, España es la segunda con mayor puntuación sólo superado por Alemania. Se puede observar que la crisis económica tuvo un gran impacto en la percepción de los ciudadanos sobre su sistema democrático. Y también puede estar relacionado con los casos de corrupción que salieron a la luz.

Por ello, los políticos son el grupo de personas con menor confiabilidad por parte de la población valorándolos con sólo un 3,2 de 10. Por el contrario, los médicos, los maestros y los científicos son los mejor valorados superando el 7. En comparación con el resto de países, no hay grandes cambios.

A continuación, si observamos los dos siguientes gráficos conjuntamente resultan contradictorios. Primero cuando se pregunta si los políticos dedican poca atención a los intereses de la sociedad y más a sus propios intereses aproximadamente 4 de cada 5 respaldan esa afirmación. Además, la mayoría opina que son necesarios lideres que no provengan de la política tradicional.

La conclusión que se extrae del primer gráfico es que los políticos hacen prevalecer los juegos de poder frente al interés general. Sin embargo, los mismos ciudadanos concluyen mayoritariamente que los partidos políticos son necesarios para defender sus intereses. Además, critican a los partidos tradicionales porque un 55% consideran que ya no los representan.

Es curioso cómo se compatibiliza la idea de que los políticos no prestan atención a los intereses de los ciudadanos mientras que los consideran necesarios para la misma tarea. Tal vez esta disonancia venga, en el caso de España, provocada por una fuerte idolatría hacia el Estado ya que nada menos que un 76% dice que debe ser el estado quien deba tener la responsabilidad principal en asegurarle un nivel de vida digno a todos los ciudadanos. En este caso sí que hay diferencias significativas respecto al resto de países de Europa. Este informe retrata a España como el país más estatista/socialista de los cinco países analizados.

Por último, se pueden diferenciar dos grupos de países según la percepción de sus ciudadanos. España e Italia serían los países más corruptos, superando la nota de 8 sobre 10 donde 10 significa muchísima corrupción. Por el contrario, Francia, Reino Unido y Alemania superan a duras penas el 6.

España muestra consonancia con el resto de países europeos en la confianza de la política y de sus partidos políticos, dando una valoración bastante negativa. La política europea ha bajado muchos puntos entre los ciudadanos de sus cinco países más poblados. Cabe destacar que España es el país en el que más se delega en el Estado para el control de las vidas de los ciudadanos.

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