La subida del salario mínimo afecta negativamente a los jóvenes

La subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) un 22,3%, hasta los 900€, aplicada a comienzos del 2019 ha creado una gran polémica. Los datos de empleo de los primeros meses del año han evolucionado de manera más positiva de lo que el Banco de España (BdE) pronosticaba. La Secretaria de Estado de Empleo, por tanto, se ha lanzado contra el BdE y le ha exigido que rectifique.

A inicios de año, el Banco de España advertía de que, la subida del Salario Mínimo Interprofesional hasta los 900€ podría suponer la pérdida de 125.000 empleos, un 0,8% de los ocupados a tiempo completo en el mercado laboral. Estos datos fueron difundidos en este informe que se publicó a principios de año y los datos se obtuvieron mediante la extrapolación al 2019 del impacto que tuvo sobre el mercado laboral el aumento del SMI del 2017, un 8% hasta los 707,6€. Así, concluye que un 12,7% de los trabajadores afectados por la nueva subida del 22,3% del SMI perderán su empleo. Estos trabajadores, que son aquellos cuyos salarios se sitúan por debajo de los 900€, representan un 6,2% del total de asalariados a tiempo completo.

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Con todo ello cabe preguntarse qué evidencias tenemos disponibles sobre el efecto de un aumento de SMI y qué consecuencias puede tener para los grupos de población más vulnerables; véase menores de 25 años y mayores de 55 años con escasa formación.

Pues bien, en España contamos con el Boletín Económico 1/2017 (Informe Trimestral de la Economía Española) del mismo BdE. Se concluye que la subida del SMI de 2017 produjo un impacto negativo significativo sobre la probabilidad de perder en el empleo en los colectivos que muestran un nivel de productividad menor que el promedio, como los más jóvenes y los de mayor edad con menor formación. Además, en estos colectivos su tasa de paro es aún muy elevada. En términos agregados, la subida del SMI ha tenido un impacto reducido sobre la renta salarial agregada. Sin embargo, la desigualdad agregada relativa a la distribución de las rentas salariales apenas varía, pero los cambios por edades son importantes: más desigualdad para jóvenes y para mayores.

Otra evidencia empírica más de la que disponemos es un reciente informe del IZA World of Labor (reputado alemán Instituto por el Estudio del Trabajo). El estudio titulado “Los efectos del salario mínimo en el empleo juvenil y los ingresos” encuentra para el caso de Estados Unidos que el aumento del salario mínimo un 10% produce una reducción del empleo en los adultos jóvenes de entre un 1% y un 3,8% y la caída para los adolescentes sería mayor hasta el 10,5%. Por lo tanto, la subida de SMI perjudica precisamente a los trabajadores más jóvenes que ya están o quieren entrar al mercado laboral. Esta reducción del empleo juvenil provocaría una entrada tardía al mercado laboral con la consiguiente reducción por rentas del trabajo a lo largo de sus vidas debido al menor número de años de experiencia profesional.

Como hemos podido observar, aunque subir el salario mínimo es una medida bastante popular principalmente dentro del colectivo de los jóvenes, es especialmente perjudicial para ellos, bien impidiéndoles el acceso al mercado laboral, o bien aumentando las probabilidades de que pierdan el empleo que ya ejercen.

 

 

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