La sostenibilidad en el punto de mira: incendios en cifras reales

El planeta arde de California a Rusia, de la selva amazónica a Europa, pero los medios de comunicación nacionales e internacionales únicamente lanzan sus iras en una misma dirección: la de los países del sudeste asiático productores de aceite de palma. Parecen ser los máximos culpables. De acuerdo con los datos procedentes de la organización para la Vigilancia Mundial de los Bosques (Global Forest Watch), los incendios en Brasil han ascendido a diez mil; otros diez mil más se reparten entre Angola y Mozambique, mientras que en Indonesia, país productor de aceite de palma, solo se han contabilizado tres mil.

No es nuestra intención en absoluto despreciar el daño y los peligros que conllevan dichos incendios. No obstante, no permitiremos que los medios divulguen noticias falsas, culpando solamente a los países productores de aceite de palma. Este tipo de periodismo no se ejerce cuando se desencadenan fuegos en Rusia o en el Amazonas.

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Quizá se desconozca que en Indonesia existe una moratoria según la cual ya no se permite la tala de árboles para la plantación de palma aceitera, si bien las concesiones anteriores a esta moratoria permanecen vigentes. Tampoco se divulga que la existencia de cultivos de aceite de palma enriquece zonas como pueden ser las cedidas por filántropos o por compañías responsables, zonas pobres o aquellas en las que apenas existen bosques o biodiversidad.

Aquellos medios que, con su actuación, pretenden empañar la reputación del aceite de palma ignoran el hecho de que hay diferentes tipos de cultivos. Hay grandes y pequeños productores que han invertido mucho en desarrollar unas cadenas de suministro sostenibles, certificadas y trazables.

¿Significa esto que en Indonesia todo marcha bien? No. Continúan existiendo productores que incurren en acciones fraudulentas que están siendo perseguidas por la ley. Denunciamos la actividad de compañías irresponsables y, por esta razón hemos solicitado firmeza a las autoridades frente a aquellas empresas que no respetan la legislación.

Pero debemos reconocer que los países del sudeste asiático han aprendido de los errores del pasado. En años recientes han conseguido logros que muchos países occidentales siguen sin alcanzar. Y ha sido gracias al sector privado que, afortunadamente, ha ido favoreciendo políticas sostenibles en la industria de estas regiones.

Según los últimos datos publicados por Global Forest Watch, la situación en Indonesia está progresando claramente. De las medidas del gobierno se han obtenido resultados inmediatos, concretos y tangibles. El daño forestal se ha reducido a los niveles más bajos de 2003 y se espera que continúe la línea favorable iniciada en 2006. Solo el año pasado la pérdida forestal se redujo en un 40% con respecto a la media anual del periodo 2002-2016. Los argumentos y noticias falsas esgrimidos por los medios de comunicación y por ciertas compañías que tachan de pirómanos a los productores de aceite de palma se ven ensombrecidos también por las cifras que demuestran que solo un 11% de los incendios están relacionados con las plantaciones de palma. Un número que continúa decreciendo. La reducción en un 46% de las áreas forestales afectadas por el fuego y la deforestación se registra en 2016 y 2017, lo cual indica que los legisladores locales y los empresarios están prestando mucha más atención al ecosistema en Indonesia.

Es importante atenerse a los hechos. Las cifras corroboran que el aceite de palma sostenible beneficia a la biodiversidad y a la sostenibilidad de los bosques del sudeste asiático. El aceite de palma sostenible – y el empleo, prosperidad y reducción de la pobreza que conlleva – y los orangutanes pueden coexistir. La labor de trabajar hacia cadenas de suministro transparentes y sostenibles genera en las empresas la responsabilidad de crear una ventaja competitiva tanto para inversores como para los consumidores. De ahí que la demanda por parte de inversores para que los cultivos de soja no incurran en deforestaciones ocasionadas por la cadena de suministro no nos resulte extraña.

Las iniciativas puestas en marcha en los marcos de la política local y del sector privado para hacer un mayor hincapié en la protección del medioambiente está por fin trayendo resultados relevantes. Es el camino a seguir.

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