La sostenibilidad del aceite de palma, atacada una vez más

aceite de palma

Una vez más, nos encontramos una noticia falsa sobre el aceite de palma. En esta ocasión, en el diario La Opinión de Málaga, perteneciente al grupo empresarial Prensa Ibérica.  Lo hace utilizando los mismos argumentos sobre salud y medio ambiente que utilizan Trapa y Nocilla en España, Islandia y Reino Unido, así como Lidl, Coop y Barilla en Italia. Como viene siendo habitual, el artículo muestra que el aceite de palma es perjudicial para la salud y el medio ambiente. De esta forma, todas estas compañías podrán aprovechar esta noticia falsa para sus estrategias de marketing del miedo.

Por ello, nos vemos en la obligación de explicar esta falsedad, ya que la ciencia muestra que el aceite de palma es un ingrediente de excelente calidad cuya cadena de suministro está sujeta a controles estrictos que atestiguan su sostenibilidad. La verdadera ciencia nos dice que no hay ningún problema relacionado con el aceite de palma en sí. Muchas compañías han eliminado el aceite de palma de sus productos escondiéndose detrás del engaño de las “reducciones de grasas saturadas”. Como hemos demostrado repetidamente a través de estudios e investigaciones empíricas (haga clic aquí para ver los más recientes), en la mayoría de los casos, la ausencia de aceite de palma no se corresponde con niveles más bajos de grasas saturadas, además de afectar negativamente al sabor del producto.

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Por el momento, no hay alternativa al aceite de palma. Abandonarlo significa empobrecimiento de la población y un fuerte impacto ambiental, ya que el aceite de palma es el cultivo con el mayor rendimiento por hectárea: 3.8 toneladas vs. 0.8 para colza y 0.7 para girasol. Tal y como ha afirmado la economista danesa Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA): “debemos plantearnos si es mejor estar contra el cultivo de palma o dar paso a otros cultivos que destruirán más biodiversidad”.

En 2016, según los cálculos de WWF se utilizaron 1,7 millones de toneladas de aceite de palma para satisfacer la demanda del mercado alemán. Esta cantidad corresponde a un uso del suelo de 397.781 hectáreas. En el caso de reemplazo total de este ingrediente, con una mezcla de otros aceites alternativos, sería necesario explotar 1.85 millones de hectáreas de tierra. Por tanto, sería mejor emplear aceite de palma, que utiliza 1,45 millones de hectáreas menos que sus alternativas. Además, otro estudio científico más reciente, realizado en 2018 por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), muestra que en el bosque de Sumatra, el aceite de palma ha provocado un 9,3% de deforestación frente al papel y la madera, que son responsables de más del 25% de la misma.

El boicot al aceite de palma no salvará a los orangutanes ni a los bosques, incluso podría causar más deforestación, como estamos comprobando. La realidad es que la cadena de suministro del aceite de palma es la más sostenible. Debemos volver a garantizar a los consumidores información clara y real del producto para proporcionar al consumidor las herramientas necesarias para que pueda elegir en libertad qué alimentos son los más convenientes para su salud y el medio ambiente. La demonización de productos solo ocasiona el enriquecimiento de unos pocos y puede traer miseria a millones de personas.

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