La desproporcionada subida del salario mínimo sí tiene consecuencias

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La desproporcionada subida del salario mínimo sí tiene consecuencias

 En apenas cuatro años, el incremento del salario mínimo le ha hecho de pasar de 655 euros a 950 euros, un repunte del 45%. Esto supone un grave aumento de costes para muchas pymes y microempresas en un contexto de ralentización económica.

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A lo largo de las últimas semanas hemos oído gran cantidad de comentarios y discusiones acerca de la última subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) de 900 a 950 euros, tras la subida del 22% del año pasado. En apenas cuatro años, el incremento del salario mínimo le ha hecho de pasar de 655 euros a 950 euros, un repunte del 45% en un contexto de ralentización económica. Esto supone un grave aumento de costes para muchas pymes y microempresas, todas ellas abundantes en España. Tras esta última subida del SMI ejecutada por el nuevo gobierno de coalición PSOE-UP, se ha tratado de simplificar tanto el debate en torno al SMI, con algunos políticos -que a su vez son economistas- como el Ministro de Consumo Alberto Garzón, llegando a utilizar datos de empleo agregado como argumento en defensa de la subida del SMI, cuando esta subida afectaría solo al 13% de los trabajadores y a menos del 1,5% si contabilizamos solo aquellos que perciben el SMI por un empleo a jornada completa.

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El Ministro de Consumo comenzó por atacar al Banco de España por un informe del año 2019 que pronosticaba que la subida del 22% de ese mismo año podría prevenir la creación y alentar a la destrucción de 125.000 puestos de trabajo. Garzón, para refutar al BdE, adjuntaba el último dato procedente de la EPA que reflejaba una creación de empleo en todo el mercado laboral de 402.300 empleos en 2019 y calificaba al BdE de “conservador y neoliberal”.

Pero, el relato del ministro, no es totalmente verídico. Veamos por qué.

En primer lugar, hablando de datos agregados, respecto a la reducción del desempleo, en España en 2019 se ha registrado el peor dato de creación de empleo desde el año 2013. Se crearon 402.300 nuevos puestos de trabajo, pero al aumentar la población activa en 300.000 personas, esto hizo que el volumen de desempleo solo se redujera en 102.300 personas. Aún sin contabilizar el aumento de la población activa, el dato de creación bruta de empleo del año 2019 también es el peor desde 2013.

Aún desconocemos los datos desagregados de creación de empleo por sectores, deciles de renta, etc. pero un reciente estudio de BBVA Research, estima que la subida del 22% del SMI el pasado año, evitó la creación de 45.000 nuevos puestos de trabajo.

Por otro lado, el anterior Secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granado, reconoció a finales de 2019 que la subida del 22% del SMI precedente a la actual subida, habría destruido como mínimo 13.000 empleos relacionados con el trabajo doméstico, que habrían ido a parar a la economía sumergida, con todo lo que ello conlleva, tanto en términos de desprotección laboral como de desmantelamiento de la estructura productiva de la economía española. Pero ahí no termina todo, ya que lo mismo habría ocurrido con cerca de 4.400 puestos de trabajo en el sector de la agricultura, siendo esta una de las principales reivindicaciones de las manifestaciones del sector agrícola estos días.

Los efectos del SMI no serán homogéneos en todas las CCAA, ya que, en algunas con un salario medio menor, el nuevo SMI afectará a una mayor masa de trabajadores, generando por lo tanto un mayor número de despidos o reducciones horarias. Las CCAA que presentan un índice de Kaitz (SMI sobre salario medio) más elevado, serán las que más sufrirán por estos repentinos aumentos del SMI. Algunas de las CCAA más afectadas serán: Extremadura, con un SMI que supondrá cerca de un 70% del salario medio mensual, o Andalucía, con el SMI representando cerca del 63% del salario medio, entre otras como Canarias que también se verían gravemente afectadas por la subida del SMI.

En conclusión, si se efectúan subidas del SMI, estas deben ser graduales y estudiadas tanto ex-ante como ex-post, para conocer realmente sus efectos y poder realizar un estudio de políticas públicas más objetivo y beneficioso para el conjunto de la sociedad.

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