Al CESE el Oscar por las FAKE NEWS

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Al CESE el Oscar por las FAKE NEWS
El Comité Económico y Social Europeo necesita las directrices de la UE contra el azúcar y el aceite de palma porque estarían entre las causas principales de la obesidad. ¿Por qué entonces el CESE no sugiere también directrices para el uso correcto de las playstations, las series de televisión y los sofás domésticos?
La Europa de los burócratas y de los enemigos de la libertad quiere decidir por nosotros lo que debemos comer y de qué manera. El problema creciente de la obesidad, según ellos, se debe a los alimentos que comemos. Con la dieta impuesta por la Europa, todos estaremos en forma. Nuestra salud está en manos de los sabios de Bruselas. 
¿No le recuerda el método y el lenguaje de los regímenes comunistas y fascistas del siglo XX?
Para el CESE, la voz de la Sociedad Civil Organizada, la obesidad es el enemigo de la humanidad. El aumento de peso no debe atribuirse a varios factores (poca actividad física, sedentarismo laboral y en el tiempo de ocio, ingesta desmesurada o patológica de alimentos, factores genéticos, etc.), sino a los alimentos que consumimos.
Su mensaje es que comemos mal y consumimos alimentos peligrosos. Es urgente, por tanto, formar un grupo de expertos y adoptar directrices para una alimentación europea sostenible. 
Como se indica en el documento del CESE: “Estas directrices crearían una orientación más clara para las explotaciones agrícolas, los procesadores y los minoristas y proporcionarían un marco para la producción, el procesamiento y la distribución de alimentos más sanos y sostenibles a un precio más justo”.
TRADUCCIÓN el problema es que las industrias alimenticias proporcionan alimentos poco saludables que causan obesidad. El patrón sigue siendo el mismo del historicismo marxista: el pueblo es víctima de la historia, de las malas empresas del sector alimenticio. Se necesita una guía desde arriba que pueda salvarlo.
El CESE querría que la Comisión de la UE, con la contribución de la sociedad civil, identificase la fórmula mágica para crear un sistema alimentario perfecto que implique a los consumidores y a toda la cadena de producción. Se necesita, por tanto, un enfoque estandarizado para el etiquetado de alimentos que desaliente el uso de ingredientes venenosos como las grasas trans, el azúcar y el aceite de palma.
NOTA I PARA EL CESE el aceite de palma se emplea para reemplazar las grasas trans.
 
NOTA II PARA EL CESE citando a Paracelso, el ingrediente no es el veneno, sino la cantidad. El agua también puede ser dañina si se ingiere en cantidades excesivas.
 
Estamos convencidos de que debe ser el ciudadano quien elija qué comer y cómo. Para ello, debe ser capaz de informarse apoyándose en el método experimental y el sentido crítico. El CESE y los burócratas europeos, en lugar de erigirse en padres y amos de los ciudadanos, deberían asegurarse de que estén informados y sean libres de elegir críticamente por sí mismos. Las etiquetas deben ser transparentes, ateniéndose al mismo tiempo a las evidencias científicas.
Ni el azúcar ni el aceite de palma son venenosos. Por el contrario, ambos son alimentos saludables en una alimentación equilibrada.
NOTA III PARA EL CESE para la ciencia el aceite de palma es un ingrediente saludable. Ningún estudio científico ha encontrado jamás lo contrario.
NOTA IV PARA EL CESE ninguna agencia pública de salud y nutrición ha informado jamás acerca de riesgos asociados con el aceite de palma.
NOTA V el informe de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) de 2016 fue revisado en 2018 y el vergonzoso comunicado de prensa desapareció de la página web. Informamos lo que dice explícitamente: “El aceite de palma en el procesamiento desarrolla contaminantes, pero todos los aceites los tienen”. Es vergonzoso para una institución científica europea ocultar sus propias investigaciones.
NOTA VI PARA ACTUALIZAR A LOS SABIOS DEL CESE el CREA – Consejo para la Investigación en la Agricultura y el Análisis de la Economía Agraria (Ministerio de Agricultura, Italia) – acaba de confirmar en sus directrices que el aceite de palma es saludable en una alimentación equilibrada. Tiene menos grasas saturadas que la mantequilla francesa, alemana y la de los países nórdicos, es decir, los que están enfadados con el aceite de palma.
LE RECORDAMOS AL CESE que nuestro estudio – ya en la tercera edición y publicado a nivel internacional – muestra que aquellos que han eliminado el aceite de palma para reducir las grasas saturadas no han obtenido resultados concretos. Tanto es así que la frase “No contiene aceite de palma” se considera un truco del mercado para engañar a los consumidores.
CONCLUSIÓN más allá del enfoque estatalista que no nos gusta, el CESE contribuye a la difusión de noticias falsas. Lo cual es típico de quienes quieren justificar la cultura del régimen respecto de aquella de las democracias liberales. ¿Pero no era Europa la que tenía que combatir el mal de la desinformación contra el populismo?
Las causas de la obesidad son muchas y deben buscarse en otros lugares. ¿Por qué el CESE no se desquita con los fabricantes de sofás, videojuegos, series de televisión y plataformas de streaming?
¿Por qué no crea un comité de expertos para establecer las pautas de cómo jugar a la playstation, o ver las series de Netflix?
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