Defendemos el derecho de los ciudadanos de elegir libremente

La voz de los liberales

Somos una asociación de ciudadanos que apoyan la libertad de elección individual y los comportamientos responsables basados en el espíritu crítico y que, por tanto, fomentan la ciencia y difunden el método experimental como  herramienta para aumentar el conocimiento y hacer concreto el debate público.

Construir una sociedad abierta requiere conocer para deliberar

A través del conocimiento y de la atención a los hechos, los ciudadanos podemos elegir de manera libre para mejorar nuestra propia condición de individuos y nuestra convivencia y para aumentar el bienestar económico y psicofísico.

Para que cada ciudadano sea capaz de prosperar en paz con los demás, es necesario reconocer la diversidad, defender la libertad individual y la dignidad humana, activar el diálogo libre y constructivo acerca de las ideas según los hechos y, finalmente, elegir con el voto a raíz de los resultados.

La plataforma

Campagne Liberali es un lugar físico de encuentro y diálogo, incluso con técnicas virtuales, para diseñar campañas a favor de la elección libre de los ciudadanos y de indicaciones generales sobre cómo pueden ayudar las instituciones para facilitar la prosperidad, empezando por la igualdad de los derechos en materia de educación y sanidad, así como dando a los más débiles los medios para ejercer su libertad.

Qué hacemosQué hacemos

Campagne Liberali está comprometida en elaborar ideas, iniciativas culturales, propuestas políticas y alianzas en las instituciones para encarar, con proyectos concretos, los problemas de la sociedad contemporánea, hacer avanzar una sociedad abierta, hacer más fluidas las interrelaciones en la convivencia y mejorar, de esta manera, las condiciones de vida del ciudadano.

Por ello, deseamos considerar siempre los recursos físicos y económicos indispensables a cada uno de nosotros para vivir, mantener los equilibrios en el ambiente de vida y ejercer las políticas de acogida sostenibles hacia quien quiera venir a nuestro país.

Por ello, luchamos para que las instituciones se funden en la soberanía del ciudadano y garanticen, en el ámbito privado y en el público, la plena libertad de culto sin privilegiar a nadie.

Por ello, queremos que la estructura de la Unión Europea tenga una cesión limitada de soberanía de los países miembros, ampliando el papel del ciudadano en los órganos que deciden las políticas de la UE.

Somos activistas de la libertad del ciudadano y antagonistas de quienes desean imponer corporaciones, ideología y conformismo.

¿Por qué “Campagne Liberali”?

Fomentamos la libertad de elección y el método científico a través de campañas de apoyo y de comunicación. Nos comprometemos a elaborar e implementar políticas liberales que pongan en el centro el papel del ciudadano y favorezcan la iniciativa libre y la libertad de emprender.

Practicamos el Liberalismo como método para construir y tutelar la convivencia entre ciudadanos diferentes, para promover la libertad individual a la hora de elegir y poner en marcha la iniciativa libre. A través del método experimental, los ciudadanos pueden elaborar respuestas originales ante los problemas complejos de hoy en día, en la época de la globalización, de la evolución tecnológica rápida, de las interrelaciones casi instantáneas.

Nos oponemos a toda forma de corporativismo, privilegio, a toda pretensión por parte del Estado de inmiscuirse en nuestras elecciones libres (salvo para hacer respetar las normas para una convivencia abierta). Nos oponemos a la ideología de quien desea imponer comportamientos, negando nuestra sagrada diversidad individual que es el punto de partida y el motor de la democracia.

Promotores

Menos soja para una Europa mejor

Hace pocos días, los ministros de Agricultura de los 28 países de la UE, bajo la sugerencia de la Comisión Europea, discutieron sobre la posibilidad de reducir las importaciones de soja no sostenible procedente de países fuera de la UE. Por fin.

La Unión Europea depende cada vez más de las proteínas vegetales importadas para satisfacer nuestro consumo de carne, productos lácteos y huevos. En la Unión Europea el consumo de carne ha aumentado de un 60% desde 1960. Ha aumentado de manera especial el consumo de carne blanca.

Estos animales dependen totalmente de pienso formado por cereales y proteínas vegetales como la soja. Más del 90% de la soja necesaria para la alimentación animal en la UE se importa de América del Sury, desde hace poco, de Estados Unidos. Su producción ha provocado un impacto medioambiental y social desastroso como la desforestación a gran escala en los últimos años.

Este modelo de ganadería intensiva crea problemas graves: desde el agua y el suelo hasta la contaminación atmosférica pasando por la pérdida de la biodiversidad. Además, al ser una fuente relevante de emisiones de gas de efecto invernadero, contribuye más que el sector de los transportes a la crisis climática global. Al mismo tiempo, el consumo excesivo de productos animales choca también con las directrices sobre salud global y el uso excesivo de antibióticos en el sector zootécnico amenaza otra catástrofe mundial.

Es necesario apoyar con mayor fuerza la producción de cultivos de proteínas europeas como apoyo a la reducción de la dependencia de la UE de las importaciones de proteínas vegetales así como contribuir a resolver problemas económicos y medioambientales en la agricultura europea.

La misma Comisión subraya los importantes beneficios medioambientales procedentes de la creación de un abastecimiento de proteínas vegetales sostenibles incluyendo cultivos de legumbres en la rotación de los cultivos y remite a la necesidad de desarrollar y apoyar cadenas de piensos no genéticamente modificados, orgánicos y más sanos.

Sustituir el nivel de las importaciones actuales de pienso exclusivamente con una producción europea es un objetivo muy difícil de alcanzar a breve plazo pero es necesaria una transición hacia un modelo agrícola y de ganadería más sostenible.

Los ministros de Agricultura tienen una oportunidad sin parangón para garantizar que el desarrollo de los cultivos de proteínas se use para aumentar la sostenibilidad y la rentabilidad de la agricultura en la UE y, en particular, para las granjas de campesinos y familias. Esto significaría rechazar los cultivos de soja no sostenibles y garantizar que las reformas de la PAC se usen para apoyar un cambio real en el sector de la ganadería y una transición hacia sistemas de alimentación sostenibles en la UE.

No al impuesto sobre el azúcar: los consumidores ganan su primer set

El impuesto sobre las bebidas azucaradas parece haber muerto antes de nacer, a pesar de las proclamas de la política paternalista de siempre. Menos mal. Una batalla ganada por la libertad en una guerra interminable promovida por grupos de presión y de interés en contra del azúcar (a menudo italiano).

Como con el aceite de palma, la historia se está repitiendo. Los protagonistas son siempre los mismos. Sin embargo, nosotros estamos aquí para subrayar la primacía de la Ciencia a la espera de un futuro (y probable) nuevo asedio por parte de estos señores.

Diferentes grupos de interés, respaldados por un sinfín de ONG y con el único objetivo de promover sus políticas comerciales, están muy dispuestos a perjudicar la salud de los ciudadanos italianos con tal de conseguir un aumento de la venta de sus productos.

Estamos hablando de esto desde hace meses. El modelo siempre es el mismo: con la proclama falsa «sin azúcares añadidos» estas empresas intentan acaparar porciones nuevas de mercado. Sin embargo, desde un punto de vista médico y económico, estos mensajes no tienen ningún sentido.

Diferentes países del mundo han introducido impuestos sobre el azúcar con resultados muy escasos. Desde México hasta Dinamarca, pasando por Chile, el impuesto sobre las bebidas azucaradas no solo no ha supuesto ninguna reducción de la tasa de obesidad, sino que además ha perjudicado las pequeñas y medianas empresas locales que han sido obligadas a cerrar o han perdido porciones importantes de mercado en el extranjero (donde existen impuestos humanos).

Al mismo tiempo, estudios recientes han comprobado que no existe ninguna correlación concreta entre el azúcar, las enfermedades cardiovasculares y la diabetes, mientras los edulcorantes/dulcificantes pueden provocar alteraciones importantes del metabolismo y de la flora intestinal, generar intolerancias a la glucosa o provocar incluso diabetes y/o cáncer.

Estas campañas de desinformación contra el azúcar son sumamente peligrosas para la salud del consumidor y son difíciles de aceptar para la tutela de la elección libre. El problema de la obesidad, especialmente la infantil, es un tema delicado que merece soluciones adecuadas. La introducción de un impuesto sobre el azúcar, sin ninguna visión sistémica, es más que nunca una receta equivocada que afecta al ciudadano tanto en calidad de consumidor como de paciente.

Además añadimos que se habría corrido el riesgo de perjudicar aún más a los productores italianos de azúcar, favoreciendo a las empresas extranjeras y a las multinacionales. De momento, según parece, el peligro ha desaparecido pero no nos ilusionemos porque en el futuro se podrán volver a plantear amenazas de este tipo. Debemos estar alertas contra la manía iliberal de poner impuestos y elegir en nuestro lugar.