Nuevo estudio noruego: el camino hacia una mayor sostenibilidad

Como ciudadanos debemos promover diariamente la sostenibilidad con un fin muy concreto: reducir el impacto negativo que la actividad de los seres humanos tiene en el medio ambiente y alcanzar un equilibrio óptimo entre ambos.

 

Subscríbete a nuestra Newsletter

Un nuevo estudio de la Universidad Noruega de Ciencias de la Vida (NMBU), que analiza los aspectos morales y éticos del cultivo de las principales materias primas, se reafirma en este propósito y pone de manifiesto que el perjuicio que causa el ser humano al medio ambiente depende de un conjunto de circunstancias determinadas. No se justifica una concepción binaria del mundo, que ha de ser o blanco o negro, o bueno o malo, tal y como lo conciben y pretenden inculcarnos los extremistas que han surgido en torno a este tema.

 

Uno de los ejemplos más citados a este respecto a lo largo del estudio es el aceite de palma. Según investigadores de la NMBU, Erik Meijaard y Douglas Sheil, la demonización del aceite de palma no se sustenta con argumentos científicos de peso. Este acetite, como demuestran varios indicadores, presenta un perfil de sostenibilidad más alto que el de otras materias primas, sobre todo si se atiende al hecho de que su producción y certificación están sujetas a estándares muy altos para reducir el impacto en el medioambiente y en la biodiversidad. La investigación de la NMBU arroja una cifra muy significativa: la conversión a escala industrial del cultivo de la palma aceitera se asocia con menos del 0,5% de la deforestación mundial.

 

Ante estos datos, aquellos que quieren boicotear el aceite de palma deberían defender con la misma firmeza el boicot al café, al chocolate o al coco. Sería un acto de coherencia respaldada a su vez por la evidencia científica. ¿Por qué no lo hacen?

 

Abogar por un boicot al aceite de palma no contribuye a mejorar la cadena de suministro ni a promover la sostenibilidad. Ninguna otra cadena de suministro de aceites vegetales ha alcanzado el nivel de certificación y sostenibilidad que ha alcanzado el aceite de palma en los últimos años. Por esta razón, la fuerte oposición a este aceite parece responder a fines políticos y proteccionistas más que a fines éticos.

 

Es un hecho que el mundo demanda aceites vegetales. La investigación científica asevera que si desapareciera el aceite de palma otros cultivos con un rendimiento por hectárea mucho menor tendrían que reemplazarlo. ¿Adónde se movería la producción? A Estados Unidos, China y Brasil, ya que se encuentran entre los mayores productores de aceites vegetales. Por tanto, el boicot a la palma aceitera tendría como consecuencia una intensificación de la producción de otros aceites, beneficiando a economías más desarrolladas donde, por otra parte, la intensificación de los cultivos tiene costes medioambientales de gran calado y donde la deforestación comenzó mucho antes que en los trópicos y de manera más impactante. ¿Es este el camino ético que debemos seguir?

 

TITULO GRAFICO: Área de tierras asignadas a cultivos utilizados para la producción de aceites vegetales por los países productores más grandes del mundo
FUENTE: NMBU 2019

 

Necesitamos abandonar el extremismo retórico si queremos encontrar una solución equilibrada. Tal y como apuntan los científicos noruegos, nosotros queremos poner de relieve que para lograr un equilibrio es necesario tener en cuenta también otros factores más “humanos” puestos de manifiesto por la ONU en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS):

 

  • Reducción de la pobreza (objetivo 1),
  • Altos estándares de educación y formación (objetivo 4).
  • Desarrollo de actividades económicas y crecimiento (objetivo 8).
  • Reducción de las desigualdades (objetivo 10).
  • Consumo y producción responsables y sostenibles (objetivo 12).

 

Estos objetivos de desarrollo sostenible deben ser indivisibles, lo que significa que todos deben priorizarse al mismo nivel. Requieren un equilibrio entre la actividad desarrollada por los seres humanos, esencial para el desarrollo, y la conservación de la naturaleza que nos rodea.

 

La cadena de suministro del aceite de palma ha contribuido al bienestar de millones de personas, a la reducción de la pobreza y de las desigualdades, así como a garantizar el desarrollo y la educación. Una cadena de suministro sostenible, si está bien planificada y gestionada, puede mejorar los niveles de empleo y de ingresos. También puede generar inversiones en servicios e infraestructuras innovadoras, tales como la implantación de nuevos sistemas de seguimiento y control que utilizan imágenes por satélite para monitorizar toda la cadena del suministro de aceite de palma e identificar aquellas áreas en riesgo de deforestación.

 

Como han demostrado los investigadores de esta universidad noruega, demonizar este ingrediente no protege a los bosques ni a los seres humanos. Tampoco preserva el medio ambiente ni reduce la pobreza.

 

 

For Free Choice aims to promote scientific information and method in public discourse. For Free Choice also defends consumers’ choice rights against the smear and demonizing campaigns which aim to confuse them and benefit specific interests.