La falsa sostenibilidad

Falsa Sostenibilidad: Muchas compañías tergiversan el concepto de sostenibilidad con fines puramente comerciales, lo que produce un grave perjuicio al medioambiente y a la biodiversidad. Divulgan noticias falsas y trasgreden las reglas del libre mercado.


Sostenibilidad: la variable sobre la que depende nuestro futuro y el de nuestro planeta. Los gobiernos hacen poco al respecto. Las instituciones que deberían velar por una coexistencia armoniosa entre ambos no comprenden el problema. Deciden ignorarlo y no abordarlo.

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Como ciudadanos debemos estar concienciados con la sostenibilidad. Muchas compañías deciden ocupar el espacio dejado por la Administración y abanderan la causa de la sostenibilidad.

Algunas lo hacen porque son conscientes del problema; otras azuzan a los ciudadanos sin que esto resuelva la cuestión.

El problema reside en que la sostenibilidad por la que abogan algunas compañías, anunciándose con fines puramente comerciales, es una estrategia equivocada. A día de hoy no hay evidencia científica que respalde que las políticas que se están poniendo en marcha mejoren la relación entre la actividad humana (productiva y comercial) y el medioambiente. Muy al contrario, no favorecen la sostenibilidad. Se trata de una falsa sostenibilidad.

Hay numerosas muestras, en el sector alimentario por ejemplo, de compañías que han abandonado el aceite de palma certificado a pesar de ser el cultivo que menor incidencia negativa tiene sobre el medioambiente y la biodiversidad. LINK STUDIO

Abandonarlo y reemplazarlo por otros cultivos contribuye a desencadenar un desastre tanto medioambiental como socio-económico. Esto causa un daño por duplicado. No solo se ve amenazado el medioambiente, sino que el ciudadano, engañado por un marketing muy agresivo también resulta perjudicado.

El aceite de palma es el ingrediente que menos impacta en la deforestación y el que más protege la biodiversidad. Por tanto, insistir en reemplazarlo por otros cultivos solo resulta perjudicial.

Ponerse de parte del boicot no contribuye a mejorar la cadena de suministro ni la sostenibilidad. A lo largo de estos últimos años, ningún otro aceite vegetal ha sido capaz de lograr los niveles de certificación y sostenibilidad que ha conseguido el aceite de palma. Por este motivo, una oposición tan vehemente solo puede responder a razones más políticas y proteccionistas que éticas.

Sin las plantaciones de palma, millones de hectáreas de bosques correrían el riesgo de desaparecer y la biodiversidad se vería seriamente afectada por los cultivos alternativos. Resulta crucial conseguir el equilibrio entre el hombre y la naturaleza atendiendo a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, tales como la reducción de la pobreza, las desigualdades y el acceso a la educación.

Países productores como Filipinas, Indonesia, Malasia y Nigeria (todos ellos países tropicales de ingresos medios o bajos) contribuyen con porcentajes muy significativos de su PIB gracias a las exportaciones de aceite de palma. Una reducción de la demanda o la sustitución de la producción de aceites tropicales por otros como el de soja, colza, maíz o girasol, beneficiarían a países de ingresos elevados como Francia, Canadá, Australia y EE.UU, donde la intensificación de la actividad agraria tendría a su vez un impacto directo en el medioambiente (desaparición de insectos u otros invertebrados, descenso de las poblaciones de aves, anfibios, o incluso mamíferos). Esto representaría otra victoria más de las sociedades más ricas a expensas de países en vías de desarrollo más sostenibles.

IMAGEN: Producto Interior Bruto (PIB) per cápita vs. porcentaje tierra de cada país destinada a cultivos oleaginosos. Los puntos verdes representan a los 20 mayores productores de aceites vegetales.

 El equilibrio entre hombre y naturaleza se logra estimulando una cadena de suministro sostenible. Se obtiene educando e involucrando a agricultores, multinacionales y consumidores. Ver, por ejemplo, el último estudio de UNIC. Por lo tanto, debemos trabajar para lograr una mayor sostenibilidad en la cadena de suministro. No es fácil. Pero es el camino a seguir. Y los resultados, lentamente y con dificultades, van llegando.

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