Impuestos y plataformas digitales

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La revolución digital de finales del siglo XX produjo unos cambios sustanciales tanto en la economía global como en nuestra manera de relacionarnos. Las cuatro empresas más representativas de la revolución industrial 4.0 son las denominadas como GAFA (Google, Apple, Facebook y Amazon) con su presencia mundial han permitido a las empresas ponerse en contacto de una manera mucho más sencilla y rápida con sus consumidores, así como a los consumidores facilitarles el proceso de compra, disminuir el precio de los productos debido a un incremento de la competencia, etc.

De hecho, aunque las cifras de compra en Internet en España están aún alejadas de las de otros países, algunos estudios estiman que alrededor de un 44% de los internautas compran ya habitualmente a través de la red, lo que hace evidente que la economía, en todos sus sectores, deberá adaptarse a este nuevo escenario. Por ello, la UE ha decidido ser el primer organismo del mundo en regular dichas plataformas dado el gran crecimiento que está sufriendo toda la economía digital. Además, los gobiernos, desesperados por obtener recursos, están utilizando nuevas leyes tributarias para establecer impuestos específicos que sólo afectan a los consumidores y que añaden también los costes burocráticos. Sin embargo, los diversos impuestos especiales están generando, proporcionalmente, cada vez menos ingresos para las arcas estatales debido a la gran capacidad de estas empresas de deslocalizarse y moverse a países con sistemas contributivos más laxos.

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Es importante que la legislación que se imponga a nivel europeo sea el primer paso para construir un marco competitivo que proteja al consumidor en primer lugar. Sin crear primero bases creíbles para la libre competencia y competitividad, es imposible impulsar el crecimiento económico y el aumento de las inversiones.

Siempre y cuando las medidas que tome la UE sean racionales, las plataformas en línea estarán sujetas a un régimen jurídico único a escala de la UE que no ahogará su capacidad de aportar nuevas ideas. Además, un marco único facilitará y aumentará la transparencia de las plataformas digitales respecto a la obtención de datos personales, propiciará un aumento de la competitividad que beneficia aún más a todos los consumidores europeos, que les permitirá tener mucha mayor información además de tener una amplia gama de servicios a su disposición.

Sin embargo, un impuesto europeo único, no funcionaría, ya que como ya ha demostrado a lo largo de los últimos años la Unión Europea, no entiende el fenómeno de la globalización en una economía en red. Por tanto ¿qué medida tomar?

Un ejemplo de impuesto web es la propuesta de Arthur Cordell el cual consiste en un impuesto de 0, 000001 dólares por cada bit vinculado a grandes cantidades de datos. Con la recaudación de esta propuesta u otras que se podían implementar, podría usarse para compensar con otras rebajas de impuestos, al mismo tiempo que se mejora la regulación del mercado digital alineándose con los cambios que se producen en la nueva economía del siglo XXI.

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