Desmontando el mito de la brecha salarial de género

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Durante los últimos días, aprovechando la huelga feminista del 8 de marzo, se han repetido en diversos medios de comunicación por parte de varios sectores de la sociedad civil y de partidos políticos datos que pretenden reforzar la idea de que las mujeres sufren una discriminación sistemática en el mercado laboral por el mero hecho de ser mujeres.

Sin embargo, también han aparecido voces discrepantes con la visión hegemónica sobre este asunto. En concreto, el Instituto Juan de Mariana acaba de publicar un informe en el que, a través del uso de datos y de la evidencia disponible en diversos campos como la psicología, biología o la economía, desmonta los mitos existentes en relación al feminismo dominante.

 Uno de los mitos más comunes que trata el Instituto Juan de Mariana en el citado informe, es el que tiene que ver con la brecha salarial de género, que comúnmente se define como el porcentaje que representa el salario del conjunto de las mujeres en relación al conjunto de salarios que perciben los hombres. Según el INE es del 77,65%. La visión más extendida actualmente es que esta diferencia se explica por la discriminación de género que sufren las mujeres.

Pero tal y como se recalca en el estudio, la brecha salarial es “un mero efecto estadístico”, puesto que compara los salarios de un grupo heterogéneo que son las mujeres con el de los salarios de otro grupo heterogéneo que son las mujeres, por lo que es necesario realizar los ajustes pertinentes (horas trabajadas, características individuales de los trabajadores, capital humano, etc.) para obtener el dato final de la brecha salarial de género no explicada.

Si se corrige el efecto de las horas trabajadas, la brecha salarial, según el Eurostat, es del 14,2%. Esto se debe a que las mujeres, entre otras cosas, trabajan en mayor medida a tiempo parcial (el 24,2% de las mujeres ocupadas, frente al 7,3% de los ocupados varones). Desde una perspectiva comparada, la desigualdad salarial de género en España es inferior a países como Alemania (21,5%), Reino Unido (21%), o la media de la Unión Europea (16,2%). Por otro lado, si se tienen en cuenta las características específicas de los trabajadores, la brecha salarial por hora trabajada pasa a situarse en torno al 5,2%, siendo una cifra similar a otros países de nuestro entorno.

Cabe recordar que la discriminación por razones de género muy difícilmente puede explicar la parte no explicada de las diferencias salariales entre hombres y mujeres, ya que según el artículo 28 del Estatuto de los Trabajadores, está terminantemente prohibida. De hecho, según la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, en 2017 se iniciaron 1.238 actuaciones por discriminación de género y apenas un 1,3% acabó en infracción.

Como concluye el estudio realizado por el think tank liberal, la evidencia apunta a que el mayor factor explicativo de la brecha salarial de género es la maternidad, puesto que el cuidado de los hijos implica, generalmente, un reparto de tareas entre hombres y mujeres que suele ser desigual. La experiencia de países nórdicos apunta a que la manera más efectiva para reducir la penalización de la maternidad sobre los salarios de las mujeres es incrementar el número de escuelas infantiles y no aumentar los permisos de maternidad y paternidad, como se pretende hacer actualmente.

 

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