Coldiretti: Lágrimas de cocodrilo (soberanistas)

Coldiretti ha boicoteado el aceite de palma a pesar de ser sostenible y cualitativamente seguro. Respondiendo a una motivación comercial, muchas compañías han sustituido el aceite de palma por el de girasol importado de otros países. El sindicato de agricultores italiano muestra ahora su preocupación por la salud de los consumidores. Demasiado tarde. El aceite de palma era mejor ¿Quién va a pagar la factura ahora? Los consumidores y el Estado, de quien Coldiretti recibirá pronto su paga estival.

Cinco de cada seis botellas de aceite de girasol vendidas en Italia contiene aceite procedente del extranjero sin que los consumidores lo sepan y sin que se den las garantías de seguridad y certificación esperadas.

Subscríbete a nuestra Newsletter

La información que vamos recabando se extrae de los propios análisis y estudios que elabora el propio Coldiretti. Por ejemplo, las importaciones de aceite de girasol aumentaron un 11% el año pasado y proceden de tierras con antecedentes de radioactividad y de países de la antigua Unión Soviética. El total de las importaciones asciende a 500 mil millones de libras en aceite de oliva. Esto ha ocasionado también pérdidas de empleo en los últimos diez años.

Parece que es un poco demasiado tarde, querido Coldiretti, para lamentarse ahora de la mala calidad del aceite de girasol que procede del extranjero. Especialmente cuando ustedes han sido los responsables de comenzar la cruzada contra el aceite de palma en Italia, instando a docenas de compañías a abandonar su uso y remplazarlo por este ingrediente.

Coldiretti lleva emitiendo comunicados en contra del aceite de palma durante años y, aunque no hayan tenido un impacto significativo, sí que han formado parte de una estrategia basada en el alarmismo y la demonización de este ingrediente. Coldiretti es uno de las más importantes plataformas de lobby en Italia y hace uso de argumentos demagógicos orientados a confundir al consumidor. Hace poco el enemigo a batir era el aceite de palma, ayer el trigo canadiense, hoy es el aceite de girasol extranjero. Son expertos en manipular los hechos.

Y tras años de difamación de un ingrediente de calidad como el aceite de palma, del cual se ha probado su sostenibilidad tanto para el ser humano como para el entorno, Coldiretti parece haberse dado cuenta esta misma semana de que el aceite de girasol de procedencia extranjera que se utiliza para sustituir al de palma, no es la panacea que nos habían querido hacer creer.

Por nuestra parte, mediante hechos constatados por datos y estudios científicos, hemos estado demostrando durante años que el aceite de palma representa la opción de cultivo más sostenible de entre todas las demás. Posee además una cadena de suministro totalmente certificada y goza del mayor rendimiento por hectárea con respecto a los demás aceites: 3,8 toneladas frente al 0,7 del aceite de girasol. También obtiene los mejores resultados en la evaluación del ciclo de vida, un método que se usa para evaluar los impactos ambientales asociados con las distintas fases de un producto, desde la extracción de materias primas hasta las fases de procesamiento y distribución hasta el producto final.

Denigrando el aceite de palma durante años, Coldiretti no ha favorecido ni a la sostenibilidad ni a la calidad. Una organización responsable se habría decantado por invertir en una cadena de suministro sostenible en lugar de invitar a voces a boicotear el aceite de palma en favor de otras opciones alternativas que han resultado proceder de la antigua Unión Soviética o de Ucrania y se sabe muy poco de su origen. El camino adecuado es el de la sostenibilidad, no el de buscar atajos ni engaños. Coldiretti se ha dado cuenta ahora de que la alternativa que representa el aceite de girasol frente al aceite de palma sostenible no es la respuesta. Como dicen al otro lado del Atlántico: “too little, too late”.

 

For Free Choice aims to promote scientific information and method in public discourse. For Free Choice also defends consumers’ choice rights against the smear and demonizing campaigns which aim to confuse them and benefit specific interests.