Calma, calma: Freno a la publicidad calumniosa

Publicidad calumniosa: en Italia, el Instituto para la Autorregulación Publicitaria (IAP) ha solicitado la retirada de la campaña “Calma, Calma, no lleva aceite de palma” emprendida por la empresa Nocciolata por considerarla despectiva y menospreciativa. Este tipo de campañas injustas contra el aceite de palma son perjudiciales, incluso en términos ecónomicos, para las empresas que las adoptan.

Proverbio chino: Siéntate a la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo.

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Esto sigue teniendo vigencia para aquellos que continuamos luchando para defender y promover hechos respaldados por la evidencia científica frente a noticias falsas carentes de rigor. La ciencia prevalece, los hechos constatados se imponen sobre las falsedades y el método científico se erige sobre las consideraciones ideológicas. Si fue así para Galileo, lo será también para el aceite de palma.

Nos ocupamos de este aceite porque, lamentablemente, es el ejemplo más plausible a día de hoy de “fake news”. El aceite obtenido a partir del prensado del fruto de la palma fue y sigue siendo víctima de una campaña de difamación que responde a fines puramente comerciales e ideológicos. Las víctimas son los consumidores, los países productores y, por ende, nuestro planeta.

Se engaña a los consumidores con reclamos falsos como las etiquetas “Sin aceite de palma” así como con las campañas de difamación de ciertas empresas alimentarias, ciertos políticos e inlcuso ONG.

Millones de trabajadores de países productores corren el riesgo de cesar su actividad, lo que les ocasionaría tremendos perjucios provocados simplemente por una pataleta de Occidente. El impacto negativo que las plantaciones sostenibles de aceite de palma tienen sobre nuesto planeta es mucho menor que el de otros cultivos.

Este tipo de campañas publicitarias llevan a pensar a los consumidores que, por definición, los productos “sin” son mejores en todos los aspectos. Sin embargo, están mintiendo descaradamente. Hemos demostrado a través de estudios empíricos que la ausencia de aceite de palma no convierte al producto en saludable, ya que no siempre se reducen significativamente los niveles de grasas saturadas. Tampoco son menos dañinos para el medioambiente.

Tenemos la esperanza de que la posición de la IAP lance un mensaje claro a todos los productores y comercializadores italianos y del resto de Europa: no se va a tolerar la demonización de ingredientes sin una base científica.

Aún más, como demuestran los últimos estudios realizados, el truco comercial representado por la etiqueta “Sin” está en declive y los consumidores son conscientes de la engañifa. De hecho, se va apreciando un descenso en las ventas en comparación con el auge experimentado en años anteriores. Este declive no se puede asociar con una saturación del mercado sino con que se el efecto sorpresa/novedad está llegando a su fin.

El resultado de cambiar la fórmula de los productos, desdeñando ingredientes de mejor calidad para obtener mayores índices de ventas solo conlleva al desastre:

  • Declive de las ventas como resultado de la explotación comercial de los últimos años.
  • Costes desorbitados debido a la reformulación de los productos.
  • Falta de inversión en sostenibilidad.

Los operadores que, directa o indirectamente, denigran al aceite de palma no están favoreciendo la sostenibilidad. Cualquier compañía que se jacte de ser responsable debería invertir en una cadena de suministro sostenible en lugar de vanagloriarse de la eliminiación del aceite de palma, especialmente cuando éste ha sido sustituido por grasas y aceites mucho menos sostenibles.

For Free Choice aims to promote scientific information and method in public discourse. For Free Choice also defends consumers’ choice rights against the smear and demonizing campaigns which aim to confuse them and benefit specific interests.