Acuerdo UE-Mercosur: una gran noticia para los consumidores

Acuerdo UE-Mercosur: por fin, tras 20 años de negociaciones, el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el bloque comercial sudamericano Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) ha sido cerrado. Este acuerdo debe ser un motivo de celebración para los consumidores, tanto europeos como sudamericanos.

Este acuerdo, permitirá importar de los países del Mercosur todo tipo de productos desde el otro lado del charco a precios reducidos sin perder un ápice en seguridad alimentaria y, además, aumentará las exportaciones de las economías del sur de América consolidando la participación de las empresas de los diversos países en cadenas del comercio global.

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La razón principal de la enorme expectación por la realización del acuerdo es que es un evento histórico. El 93% de los aranceles serán eliminados por ambas partes, proporcionando no sólo productos más baratos y diversos en las estanterías, sino que también envía un poderoso mensaje a favor de la libertad de comercio y la libertad de movimiento de mercancías al mundo.

Cada Tratado de Libre Comercio debe considerarse como un intento de poner a todos los consumidores por encima de los diferentes intereses de cada nación por separado. Este acuerdo remarca una cuestión fundamental: la UE está cambiado las reglas del juego a favor de los consumidores y debilitando el poder de los proteccionistas. La UE, en su proteccionista intento de sobreproteger la agricultura europea ya ha bloqueado diversos acuerdos comerciales hasta la fecha. Como curiosidad, aunque desconociendo si este hecho tiene una relación causal o casual, desde que desde que el Reino Unido votó a favor del Brexit, la Unión Europea ha ampliado, con Canadá, Mercosur y Japón, su zona de libre comercio en casi 500 millones de habitantes.

En las negociaciones de todos los tratados de libre comercio se libra una lucha encarnizada en base al mismo dilema: proteger a los sectores vulnerables de la competencia extranjera a expensas de los consumidores o debilitar los intereses creados para transmitir los beneficios a todos los consumidores. Al elegir la primera opción, los opositores de sendos bandos evitarían que los consumidores puedan disfrutar de reducción del precio de los productos y, por lo tanto, obliguen a los consumidores a asumir el coste económico del proteccionismo. Una opción realmente injusta, dado que, significaría primar los intereses políticamente más rentables en contra del grupo mayoritario de la población, los consumidores.

Es un hecho que los Tratados de Libre Comercio no son especialmente populares. Esto se debe a una asimetría de información: las industrias protegidas son conscientes de los privilegios estatales que perderían como consecuencia de un acuerdo de estas características, mientras que los consumidores desconocen los beneficios que este les aportaría. Dicho desconocimiento favorece que estos sectores privilegiados se organicen para mantener su estatus mientras que los consumidores, desconocedores de los beneficios, se mantienen desorganizados y vulnerables ante las acciones de estos lobbies organizados.

En resumen, el comercio internacional no es sino cooperación interestatal, mayor oferta de productos y precios reducidos. Los acuerdos comerciales como el reciente UE-Mercosur ayudan a crear un mundo más abierto (económica y culturalmente), más interconectado y pacífico. Son motivos suficientes para celebrarlo.

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