Aceite de Palma

Hechos y Ciencia vs. Engaños

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Infografia

FAQ

1. ¿Qué es el Aceite de Palma?

El aceite de palma es un aceite vegetal que se obtiene de los frutos de las palmas aceiteras (Elaeis Guineensis o también Elaeis Oleifera y Attalea Maripa).

El aceite de palma (extraído directamente del fruto) y el aceite de palmiste (extraído de las semillas del fruto) se obtienen del fruto de la palma aceitera. A temperatura ambiente, ambos aceites se presentan en forma sólida o semisólida. Con un proceso de fraccionamiento se pueden separar la fracción líquida (aceite de palma fraccionado y refinado, utilizado para freír) y la fracción sólida. El aceite del fruto de la palma tiene un sabor y una fragancia neutros. También por esta razón, es utilizado ampliamente por la industria alimentaria y se prefiere a muchos otros aceites.

El aceite de palma es originario de África Occidental donde todavía hay muchas plantaciones de palmas frutales. A lo largo de los siglos la palma se ha exportado a Asia, en particular, a Indonesia y Malasia, y en otras regiones climáticamente adecuadas a esta plantación. Durante más de 5000 años ha sido utilizado como alimento básico por muchas poblaciones, pues es una fuente preciosa de grasas y tiene un alto valor nutricional.

Hoy en día, las palmas aceiteras se cultivan en 43 países. Los principales productores son Indonesia y Malasia, que producen alrededor del 85 % del total a nivel mundial (Foreign Agricultural Service 2017).

Esta materia prima es utilizada por diferentes tipos de industria. Los principales sectores son alimentario, químico, oleoquímico y cosmético.

2. El Aceite de Palma en Italia

Según los datos de Eurostat, las importaciones de aceite de palma en 2013 sumaron 1 038 887 toneladas, distribuidas casi equitativamente entre usos alimentarios (500 000 toneladas) y usos técnicos* (538 000 toneladas).

En cambio, en 2015 se importaron 982 773 toneladas, pero el destino para uso alimentario registró una disminución de alrededor de 115 000 toneladas, mientras que las importaciones de aceite de palma para usos técnicos aumentaron ligeramente (596 000 toneladas).

2016 también marca una caída en las importaciones de aceite de palma: 811 131 toneladas, es decir -17,5 % con respecto a 2015. Las importaciones para uso alimentario disminuyeron un 7 %, mientras que para usos técnicos disminuyeron alrededor de ¼.

Con respecto a 2013, en 2016 las importaciones de aceite de palma a la industria alimentaria disminuyeron un 29 %.

En Italia alrededor del 21 % del aceite importado es utilizado por la industria alimentaria, el 79 % restante es utilizado por la industria oleoquímica, especialmente para la producción de biocombustibles, y cosmética (fuente Istat Coeweb 2016).

 *«Uso técnico» se refiere al uso del aceite de palma como ingrediente en las industrias química, oleoquímica, cosmética y manufacturera en general.

3. ¿Por qué es utilizado por la industria alimentaria?

El aceite de palma, gracias a su versatilidad, se utiliza en diferentes sectores, tales como alimentario, cosmético, químico y energético.

Se consuma en todo el mundo como ingrediente alimenticio y para la preparación de diferentes alimentos e ingredientes:

  • se usa diariamente como aceite de cocina en muchos países, especialmente en Asia y África.
  • a menudo se usa para hacer productos de panadería y pastelería y dulces, sin recurrir a aceites parcialmente hidrogenados.

Desde un punto de vista nutricional, el uso del aceite de palma ha permitido eliminar las grasas hidrogenadas y cumple un papel fundamental en la sustitución de los ácidos grasos trans en las fórmulas de los productos. La industria alimentaria lo ha utilizado ampliamente por algunas características muy peculiares:

  • la capacidad de proporcionar a los productos la cremosidad necesaria;
  • tiene sabor y olor neutros, por lo que no altera las características de los otros ingredientes;
  • su resistencia a las altas temperaturas y a la oxidación lo convierte en un producto particularmente adecuado, en comparación con otros aceites y grasas, para ser utilizado en alimentos procesados a altas temperaturas. Además, por su elevada estabilidad, garantiza una mayor conservación de los alimentos, permitiendo también reducir los derroches.

En efecto, las grasas saturadas tienen características reológicas que las hacen adecuadas para muchas aplicaciones alimentarias. En la actualidad, desde el punto de vista tecnológico y de satisfacción del consumidor, no existen alternativas perfectamente equivalentes al uso del aceite de palma y sus derivados en la producción de alimentos, especialmente de los productos de panadería y pastelería.

4. ¿Hace mal a la salud?

No. Al igual que muchos ingredientes, cuando se usa en una dieta equilibrada el aceite de palma no es perjudicial.

En una revisión científica publicada en International Journal of Food Science and Nutrition, dirigido por la Dra. Elena Fattore y el Dr. Roberto Fanelli del Instituto Mario Negri, se ha confirmado que el aceite de palma no es perjudicial para la salud, y mucho menos carcinógeno.

La Nutrition Foundation of Italy (NFI) en un estudio reciente (2017) titulado «Uso alimentario del aceite de palma. Efectos sobre la salud humana» ha confirmado que los efectos del aceite de palma sobre la salud son similares a los de otros aceites y grasas ricas en ácidos grasos saturados, como la mantequilla, y que, consumido con moderación en una dieta equilibrada, no es perjudicial. En particular, afirma que: «no existen datos epidemiológicos directos sobre la posible relación entre el consumo de aceite de palma y el riesgo de cáncer. La evidencia indirecta indica que, con toda probabilidad, el consumo de aceite de palma con alimentos preenvasados, en el contexto de una dieta equilibrada, no reviste un papel importante en el riesgo (ni en la protección) oncológico».

El informe de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por su sigla en inglés) publicado en 2016 es un tema de debate entre los detractores y partidarios del aceite de palma. Aclaremos este tema. La EFSAno afirma que el aceite de palma sea perjudicial o carcinógeno para la salud humana. Se concentra en cambio en una serie de riesgos derivados de la posible presencia de contaminantes, como los ésteres glicidílicos y el 3-MCPD. Estos contaminantes pueden formarse durante el procesamiento de todos los aceites vegetales (no solo del aceite de palma) a temperaturas superiores a 200 grados. Para el 3-MCPD, la EFSA – que no realizó ningún experimento en humanos sino en ratones – estableció un nivel de ingesta diaria tolerable sin problemas para humanos por peso corporal de 0,8 mg/kg.

Tras una instrumentalización de este estudio, incluso por parte de los medios de comunicación, algunos miembros de la EFSA, como el Dr. Marco Binaglia, que han participado en la redacción del informe, señalaron que el boicot o la demonización del aceite de palma es inútil y, sobre todo, no tiene ningún sentido (en este enlace la entrevista completa).

Un grupo de investigación formado por expertos de FAO y de OMS, el comité JECFA, en noviembre de 2016 llegó a diferentes conclusiones con respecto a la EFSA. Al revisar la potencial exposición de los humanos a los contaminantes que se forman en todos los aceites vegetales procesados a temperaturas superiores a 200 grados, en la nueva revisión el JECFA afirma que los riesgos derivados de la exposición humana a los contaminantes son significativamente más bajos que los niveles identificados por la EFSA. Para el 3-MCPD, JECFA indica un nivel de ingesta tolerable sin problemas para humanos de 4 microgramos por día por kilogramo de peso corporal. Un límite muy superior que el de 0,8 microgramos por kilogramo por peso corporal, según lo indicado por la EFSA. El JECFA señala que la población (incluidos los grandes consumidores) no superaría el nuevo umbral de seguridad, porque ya en la actualidad los niveles de ingesta de los contaminantes en cuestión están por debajo del nivel de alerta.

De acuerdo con estos últimos datos, la EFSA se ha propuesto revisar su informe en el próximo otoño de 2017 Para más información, véase la entrevista de la Reuters a un experto de la EFSA.

El Instituto Superior de Sanidad italiano (ISS, por su sigla en italiano) ha analizado el aceite de palma y su consumo a pedido del Ministerio de Salud de Italia, excluyendo correlaciones y/o evidencias con la manifestación de problemas cardiovasculares y de origen tumoral.

El aceite de palma en su estado natural también es rico en carotenoides: contiene entre 15 y 30 veces más que la zanahoria y el tomate. También contiene tocotrienoles y tocoferoles, ricos en Vitamina E, de los cuales se ha demostrado su aporte fundamental para la protección contra el cáncer y para la reversión de los procesos neurodegenerativos. Durante el procesamiento industrial, una parte de los tocotrienoles y tocoferoles se pierde como así también el nivel de carotenoides.

El aceite de palma no se obtiene de organismos modificados genéticamente ni contiene ácidos grasos trans. De hecho, se utiliza en los productos alimenticios para sustituir los aceites vegetales parcialmente hidrogenados que son perjudiciales para la salud (la hidrogenación, que es una técnica utilizada para convertir a temperatura ambiente los aceites líquidos, causa la formación de peligrosas grasas trans que a su vez aumentan el colesterol malo LDL y disminuyen el nivel de colesterol bueno HDL).

5. «Sin Aceite de Palma», ¿es sinónimo de mayor salubridad?

No. Las empresas alimentarias utilizan el lema «sin aceite de palma» por obvias razones de marketing, pero como demuestra el estudio de Campagne Liberali, el nivel de grasas saturadas en los productos donde el aceite de palma ha sido sustituido por otras grasas, a veces es más alto que en los productos que contienen aceite de palma y, a menudo, similar.

De la siguiente tabla, basada en las etiquetas originales y la información nutricional de una muestra significativa de productos envasados, es evidente que el paradigma «sin aceite de palma = más salubridad» es falso.

De todas maneras, en las directrices publicadas y difundidas por OMS, Nota descriptiva nº 394, septiembre de 2015, se recomienda no superar el umbral del 10 % de la demanda calórica diaria resultante del consumo de grasas saturadas. En general, como también indicado por el Ministerio de Salud italiano y por el Instituto INRAN (actualmente CRA-NUT): «Las cantidades de grasas que garantizan una buena salud varían de persona a persona, según el sexo, la edad y el estilo de vida: una cantidad indicativa para un adulto es la que proporciona el 20-25 % de las calorías totales de la dieta (para sujetos sedentarios) hasta un máximo del 35 % (para sujetos con actividad física intensa)». Estas indicaciones científicas confirman que es un concepto erróneo considerar que una dieta sin grasas saturadas siempre es mejor o más saludable que una dieta equilibrada donde las grasas saturadas no superan el 10 % de la ingesta calórica total diaria.

También cabe recordar que las grasas saturadas son componentes de las membranas celulares, regulan la comunicación intracelular y son precursoras de hormonas. Por lo tanto, a nivel alimentario, si se incorporan en una dieta equilibrada, no son perjudiciales y la necesidad del cuerpo humano de ingerirlas es diferente según la edad: en los primeros años de vida el ser humano necesita consumir un porcentaje más alto (SIPSP – Sociedad Italiana de Pediatría Social y Preventiva, 2017). Como ha declarado Vito Leonardo Miniello, Vicepresidente de SIPSP«Para combatir la desinformación, es importante tener en cuenta que en la leche materna, el 40 % de las grasas totales está formado por grasas saturadas y el 50 % de éstas es ácido palmítico, particularmente presente en la oleína de palma».

6. ¿Es el Aceite de Palma la principal causa de la deforestación?

No. Las plantaciones de palma aceitera son las más sostenibles, preferibles a cualquier otro cultivo de oleaginosas, debido a su alta productividad.

La Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales 2015 de la FAO estima que la contribución de las palmas aceiteras a la deforestación tropical global es aproximadamente del 5 %. En 2016, en Indonesia, solo el 11 % de los incendios forestales se produjeron en concesiones territoriales para el cultivo de la palma aceitera. Las cifras muestran que la deforestación y los incendios forestales deben abordarse y analizarse a nivel agregado. De hecho, la compra de aceite de palma sostenible es un buen paso hacia la conservación de los bosques tropicales.

Si se eliminara el aceite de palma, no habría garantía sobre la sostenibilidad de otros productos ni sobre los efectos sobre los bosques. Por esta razón, algunas organizaciones trabajan para una producción sostenible de aceite de palma. Por ejemplo, Greenpeace y WWF apoyan el trabajo del Palm Oil Innovation Group (POIG), que tiene como objetivo romper el vínculo entre la producción de aceite de palma y la deforestación, el acaparamiento de tierras (land grabbing) y la denegación de los derechos de los trabajadores y comunidades locales. El grupo se enfoca en tres temas: responsabilidad ambiental, colaboración con las comunidades locales e integridad corporativa y de producto.

7. La eliminación del Aceite de Palma, ¿beneficia al medio ambiente?

No. El aceite de palma no es la causa principal de deforestación a nivel mundial. Las plantaciones de palma son las más sostenibles entre los cultivos. Una vez eliminadas las plantaciones de palma, podrían reemplazarse por otros cultivos menos sostenibles, con un daño evidente al medio ambiente.

De hecho, la palma aceitera tiene un rendimiento medio de 3,62 toneladas por hectárea: 5 veces mayor que la de colza (0,79 t/ha) e incluso 9 veces más que la de soja (0,37 t/ha). El cultivo de la palma aceitera utiliza 17 millones de hectáreas de tierra en todo el mundo, lo que representa el 6 % del total de las tierras cultivadas, para proporcionar el 35 % de la demanda mundial de aceite vegetal. Por el contrario, se necesitan nada menos que 111 millones de hectáreas para que la soja garantice solo el 27 % de la demanda global.

Además de tener un mayor rendimiento por hectárea con respecto a los otros aceites vegetales, el aceite de palma requiere menos fertilizantes, pesticidas y energía que la soja y la colza.

8. ¿Por qué algunas empresas dejaron de usar el aceite de palma?

La razón es obviamente comercial.

En Europa, la guerra al aceite de palma comenzó en Francia a causa de las presiones de los productores de aceite de colza por razones evidentemente competitivas. De hecho, la campaña terminó cuando el gobierno francés hizo un acuerdo con los agricultores de colza y los países exportadores.

En cambio, en Italia la situación es más compleja. Muchas empresas alimentarias han querido aprovechar la campaña contra el aceite de palma para mejorar su posicionamiento en el mercado y atraer un mayor número de consumidores. Algunas lo hicieron apoyando las posiciones de varios grupos fanáticos de la salud y ambientalistas en contra del aceite de palma.

Las razones también son emotivas, debido al temor de perder cuota de mercado como resultado de los continuos ataques mediáticos e incluso políticos contra este ingrediente.

9. ¿Con qué se ha reemplazado el aceite de palma?

Como lo demuestra el estudio comparativo realizado por Campagne Liberali sobre las etiquetas y la información nutricional de una serie de productos envasados de la gran distribución, ha sido sustituido por otros aceites y grasas vegetales como el aceite de girasol, aceite de colza, aceite de coco, aceite de karité, aceite de maíz, aceite de cártamo y mantequilla.

Esto no siempre ha implicado una mejora en términos absolutos del perfil nutricional, como en cambio lo declararon varios fabricantes. La siguiente tabla, junto con aquella anterior, demuestra esta evidencia empírica.

En muchos productos que han sustituido el aceite de palma hay una presencia más alta de grasas saturadas que en los productos que todavía lo utilizan.

10. La sustitución del Aceite de Palma ha beneficiado a los consumidores

Falso. Los consumidores han recibido información incorrecta, no científica y, sobre todo, ideológica, convirtiéndose en víctimas de desinformación con fines puramente comerciales. De hecho, las etiquetas «sin aceite de palma» engañan al consumidor, ilusionándolo para que compre y consume un producto más saludable según la presunción de que «el aceite de palma hace mal». Como lo demuestran diversos estudios científicos, esto no es así.

Al mismo tiempo, como lo demuestra un estudio reciente de Campagne Liberali, el perfil nutricional de los productos en los que se sustituyó el aceite de palma no siempre ha mejorado significativamente. En muchos casos, los productos que contienen aceite de palma tienen un perfil nutricional mejor desde el punto de vista de las grasas saturadas.

LEER EL ESTUDIO DE CAMPAGNE LIBERALI

Además, la indicación «sin» en el envase se usa a menudo con fines comerciales con el claro objetivo de convencer al consumidor para que compre el producto. La influencia de los lemas en las elecciones de los consumidores ha sido analizada por varios estudios como aquel realizado por Priven M, Baum J, Vieira E, Fung T, Herbold N, (2015), The Influence of a Factitious Free-From Food Product Label on Consumer Perceptions of Healthfulness o aquel del EUFIC (2017) Consumer Attitudes Towards “Free-From” Labels. De esta manera, los consumidores son inducidos a creer que la indicación «sin» en los envases corresponde a productos más saludables y asociados a un mayor bienestar. En este sentido, muchas de las etiquetas «sin» son engañosas porque inducen al consumidor a comprar productos que no son necesariamente más saludables, más seguros o más respetuosos del medio ambiente. El caso del lema «sin aceite de palma» es ejemplar. A esto hay que sumar que en el caso del aceite de palma, la fuerte campaña mediática de los últimos años ha contribuido a atribuir a una simple información un significado saludable, que ha demostrado ser fundamental en el marketing.

En algunos casos, las empresas que han eliminado el aceite de palma de sus fórmulas han apelado al denominado «principio de cautela». Sin embargo, esto ha sido usado despropositadamente y, al hacerlo, es posible suponer que el consumidor ha sido engañado con fines comerciales.

En lo que atañe al principio de cautela, existe el Reglamento CE nº 178/2002, art. 7, que establece que este principio debe guiar la acción de las autoridades públicas, tanto comunitarias (europeas) como nacionales, en los casos en que «se observe la posibilidad de que haya efectos nocivos para la salud, pero siga existiendo incertidumbre científica». Solo en presencia de esta condición, las autoridades, y NO las empresas, pueden actuar con estimaciones incluso restrictivas hacia productos, sustancias y alimentos en el mercado.

En el caso del aceite de palma, ninguna autoridad, ni comunitaria ni nacional, consideró necesario aplicar el principio de cautela como para miles de otros productos. Las empresas que utilizan dicha expresión para justificar la sustitución del aceite de palma son conscientes de hacerlo despropositadamente y no cumpliendo con las normas europeas.

11. Información y Fuentes

La Voz de lo Ciudadanos

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